Entre diciembre y enero se retirarán «por seguridad» la mayor parte de los plátanos de sombra de Gran Vía. Con los 14 talados en verano, suman ya 106 los ejemplares afectados por las obras de la línea 1.
Los plátanos de Gran Vía tienen los días contados. El Ayuntamiento de Zaragoza talará este invierno, al menos, 47 ejemplares, que se suman a los otros 14 árboles de la traza del tranvía que ya se eliminaron en verano. Además, otros 45 plátanos más están en estado crítico y, "en su momento y según evolucionen los trabajos de tala", se decidirá si son también víctimas de la motosierra.
En total son más de cien árboles los que perderá el bulevar de Gran Vía y Fernando el Católico "por seguridad". Las obras del tranvía resultaron muy lesivas para los chopos, plátanos y ailantos y, dado que presentan un gran riesgo de caída, el Ayuntamiento prefiere eliminarlos antes de que causen algún accidente. Eso sí, los primeros informes que advierten del peligro potencial del arbolado enfermo son de enero de 2014 y hasta el pasado verano no se decidió actuar.
Un reciente estudio encargado por el área de Medio Ambiente, esta vez centrado en diez ejemplares y efectuado mediante georradares, ha puesto de manifiesto lo que los técnicos municipales sospechaban: las obras del tranvía produjeron daños en las copas (que tuvieron que ser sesgadas para no interferir con la catenaria) y en las raíces (que se descuidaron al rebajar la cota del terreno y dejar muchos alcorques al aire).
En total son más de cien árboles los que perderá el bulevar de Gran Vía y Fernando el Católico "por seguridad". Las obras del tranvía resultaron muy lesivas para los chopos, plátanos y ailantos y, dado que presentan un gran riesgo de caída, el Ayuntamiento prefiere eliminarlos antes de que causen algún accidente. Eso sí, los primeros informes que advierten del peligro potencial del arbolado enfermo son de enero de 2014 y hasta el pasado verano no se decidió actuar.
Un reciente estudio encargado por el área de Medio Ambiente, esta vez centrado en diez ejemplares y efectuado mediante georradares, ha puesto de manifiesto lo que los técnicos municipales sospechaban: las obras del tranvía produjeron daños en las copas (que tuvieron que ser sesgadas para no interferir con la catenaria) y en las raíces (que se descuidaron al rebajar la cota del terreno y dejar muchos alcorques al aire).

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